Las personas con discapacidad frente al autoritarismo del silencio

24.04.2026
En Colombia, las dinámicas autoritarias no siempre se expresan con discursos encendidos ni con decretos visibles. Muchas veces se instalan en el silencio: en la omisión de políticas públicas, en la invisibilización mediática y en la indiferencia institucional hacia las personas con discapacidad.  

La población con discapacidad, históricamente excluida, enfrenta barreras que van más allá de lo físico. Son barreras simbólicas y sociales que se traducen en estigmatización, falta de acceso a información clara y manipulación del lenguaje que reduce sus luchas a cifras o a promesas incumplidas.  

Narrativas que excluyen
El debate público suele hablar de inclusión como un ideal abstracto, pero rara vez se detiene en las realidades concretas: el desempleo que golpea con mayor fuerza a quienes viven con discapacidad, la inaccesibilidad del transporte, la ausencia de intérpretes en espacios políticos y la falta de representación en los medios. Estas omisiones no son casuales; son parte de una narrativa que normaliza la exclusión y perpetúa la idea de que la discapacidad es un problema individual y no una responsabilidad colectiva.  

Estigmatización y vulneración de derechos
La estigmatización se manifiesta en discursos que infantilizan a las personas con discapacidad, que las presentan como dependientes eternos o como sujetos de caridad. Esta mirada limita su participación democrática y deslegitima sus liderazgos sociales. En tiempos de polarización, incluso se les acusa de ser una “carga” para el Estado, reforzando prejuicios que justifican la negación de derechos básicos como la educación inclusiva, el acceso a la salud o la participación política.  

El papel del periodismo
Frente a estas dinámicas, el periodismo tiene la responsabilidad de cuestionar, visibilizar y narrar las historias que muestran cómo el autoritarismo se infiltra en la vida cotidiana de las personas con discapacidad. No se trata solo de denunciar, sino de aportar contexto y evidencia que fortalezcan el debate público y permitan comprender que la democracia se mide también en la capacidad de escuchar a quienes han sido históricamente silenciados.  

Una voz colectiva
El Periódico Proclama se suma a este esfuerzo con la convicción de que narrar el país en tiempos autoritarios implica dar espacio a las voces que han sido marginadas. Las personas con discapacidad no son un sector aparte: son parte esencial de la sociedad, y su exclusión revela las fracturas más profundas de nuestra democracia.  

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