Las personas con discapacidad frente a los altos intereses del Banco de la República

21.04.2026
Por: Nelson Julián Villamizar

Los asuntos económicos también afectan nuestras realidades

En los medios de comunicación tradicionales, nos llegó —como siempre— la manipulada información de una supuesta pataleta por parte del ministro de Hacienda, que sencillamente dejaba tirada la Junta Directiva del Banco de la República. Este asunto, aparentemente lejano, debe ser aproximado a nuestro conocimiento, pues somos de los más afectados, aunque esos medios de comunicación no lo comenten.

No soy economista ni mucho menos asesor financiero, pero entiendo que nos perjudica y, como eufemísticamente siempre se refieren a nosotros como de los sectores más vulnerables, en esta experiencia demostramos que la realidad es que somos de los más vulnerados. Con este ejercicio periodístico procuro acercar verdades que los periodistas mercenarios al servicio de empresarios, industriales, banqueros y demás sectores poderosos regularmente no expresan, para evitar que las realidades que ocultan o tergiversan puedan crear mayor conciencia en quienes simplemente somos objeto de sus manipulaciones. Además, comprendo que mi compromiso es con la población de personas con discapacidad y que no podemos continuar al margen de esas realidades que nos afectan. Por ello, realizo este artículo de prensa con el propósito de poner en conocimiento público esta nueva agresión contra nuestra comunidad.

En Colombia, la reciente subida de las tasas de interés del Banco de la República debe encender un debate sobre sus efectos sociales. Más allá de los indicadores macroeconómicos, el impacto se siente con especial crudeza en las personas con discapacidad, quienes enfrentamos barreras adicionales para acceder al crédito y sostener nuestra calidad de vida.

Cuando las tasas aumentan, los microcréditos y préstamos de consumo se encarecen. Para quienes requerimos financiamiento en vivienda adaptada, equipos médicos o pequeños emprendimientos, el acceso se vuelve más difícil. Los bancos, además, endurecen requisitos en escenarios de tasas altas, lo que incrementa la exclusión financiera de nuestra población. La subida de intereses en Colombia perjudica de manera desproporcionada a las personas con discapacidad, subrayando la urgencia de políticas específicas de inclusión.

Aunque supuestamente la política monetaria busca controlar la inflación y proteger el poder adquisitivo del peso, los precios de alimentos y servicios básicos siguen elevados. Para las personas con discapacidad, que muchas veces dependemos de subsidios o contamos con ingresos limitados y muy pocas oportunidades o alternativas de solución, este encarecimiento golpea con mayor fuerza. El Ejecutivo ha intentado mitigar los efectos con subsidios, programas de vivienda y apoyo agropecuario, entre otros.

La próxima reunión de la Junta Directiva, programada para el 30 de abril de 2026, definirá nuevamente la tasa de intervención, actualmente en 11,25 %. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, ha criticado las alzas por considerarlas restrictivas. Debemos tener en cuenta que tan solo un mes antes ya habían subido 100 puntos adicionales, es decir, 200 puntos en lo corrido de este año, mientras el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, defiende la política como necesaria para proteger a los más poderosos. El choque refleja una fractura institucional: el Gobierno busca mayor flexibilidad para estimular la economía, mientras el Banco insiste en mantener su autonomía y disciplina monetaria, ignorando incluso llamados del presidente de la República a bajar intereses para disminuir la tendencia inflacionaria, que puede ser un obstáculo premeditado por los directivos de esta entidad afines a las directrices uribistas.

En medio de este escenario, la representante Etna Támara Argote Calderón, integrante de la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes por el Pacto Histórico, ha resaltado la necesidad de que las decisiones económicas incluyan un enfoque popular y progresista. Con una sólida formación académica en administración pública y gestión social, y una trayectoria política vinculada a movimientos sociales y comunitarios, Támara Argote participa en los debates sobre impuestos, régimen monetario y crédito público.

Su presencia en la Comisión Tercera es clave, pues este órgano estudia y aprueba en primer debate los proyectos relacionados con el Banco de la República y la política económica nacional. Desde allí, la representante ha insistido en que las medidas financieras deben considerar a los sectores más vulnerables, entre ellos las personas con discapacidad, quienes sufrimos de manera desproporcionada los efectos de las tasas altas.

El aumento de intereses no es solo un asunto técnico; es un problema social que profundiza la desigualdad. Para que las políticas de mitigación sean efectivas, deben incluir programas específicos de inclusión financiera y apoyo económico dirigidos a las personas con discapacidad. La voz de congresistas como Etna Támara Argote Calderón recuerda que la política monetaria no puede desligarse de la realidad social y que la autonomía del Banco de la República debe dialogar con las necesidades de quienes más requerimos respaldo.

Cabe anotar que la representante Etna Támara coordina varias comisiones, entre ellas la Comisión por los Derechos de las Personas con Discapacidad, sus familias, cuidadoras y cuidadores. Esto garantiza que los asuntos de nuestra comunidad siempre tendrán en ella una defensora y promotora de los avances sociales, culturales, políticos y económicos, para que algún día —ojalá no muy lejano— dejemos de ser vulnerados como sucede en esta ocasión.

Aunque los medios de comunicación no lo mencionen, la población de personas con discapacidad, sus familias, cuidadoras, cuidadores y profesionales afines debe gozar realmente de los beneficios de la ley y del copioso marco legal y constitucional que, como ahora sucede, es flagrantemente atropellado por los intereses de los servidores de las clases dominantes y los verdaderos dueños del país, que desde sus privilegios, ellos reviven esta parte del diálogo social regularmente oculta, tergiversada o manipulada, para que nuestra comunidad en particular y la sociedad en general no salgan del letargo y la obnubilación en la que siempre nos han mantenido.

Este ejemplo nos debe movilizar hacia la conquista de un futuro mejor, con mayor equidad y justicia social, que los poderosos han pretendido evitar. Si bien hemos logrado por primera vez la presidencia de la República, debemos asegurar el avance progresista de nuestra sociedad junto a Iván Cepeda descubriendo las verdades ocultas que han prevalecido y que muy pronto serán superadas, como ahora lo exigen las circunstancias. Con todas y todos, en este ejemplo también debemos develar estas otras realidades escondidas, que deben estar más claras para las personas con discapacidad frente a los altos intereses del Banco de la República.

Por: Nelson Julián Villamizar
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