TEJER CON EL ALMA: EL LEGADO ZENÚ QUE ODALIS MORALES TRENZA CON LOS PIES
En la vibrante y concurrida Carrera Séptima de Bogotá, diagonal a la histórica Iglesia de San Diego, se encuentra un rincón donde el tiempo parece detenerse y la resiliencia toma forma de fibra natural. Allí opera Artesanías Odalis, el taller y tienda de Odalis Morales Velásquez, una maestra artesana de la etnia Zenú que ha conmovido e inspirado a Colombia al demostrar que las barreras físicas solo existen en la mente.
Nacida en el resguardo indígena de Tuchín, Córdoba —cuna del emblemático sombrero vueltiao—, Odalis llegó al mundo sin sus extremidades superiores. Sin embargo, lo que para el sistema de salud tradicional representaba una severa limitación, para su comunidad fue el inicio de un camino de destreza mística. A los seis años, guiada por la paciencia infinita de su madre y su abuela, Odalis transformó sus pies en sus manos. A los ocho, ya dominaba el arte de entrelazar las hojas de la caña flecha, el material sagrado de su pueblo.
El arte como escudo contra la violencia
La historia de Odalis no solo habla de superación física, sino también de la cruda realidad del conflicto armado colombiano. Fue víctima de desplazamiento forzado en dos ocasiones; la violencia le arrebató a su padre y a su hermano mayor, obligándola a abandonar su territorio ancestral.
Cuando arribó a Bogotá hace casi dos décadas, las calles de la capital la recibieron con hostilidad. Sin capital y con la responsabilidad de sacar adelante a sus dos hijos, se vio en la necesidad de vender su propio cabello para comprar los primeros fajos de caña flecha. Durante cuatro años trabajó de manera informal en los andenes de la carrera séptima, resguardando sus tejidos de la lluvia, hasta que su talento captó la atención de programas de inclusión social del Distrito y organizaciones de atención a víctimas.
"A las patadas, pero con amor"
Ver trabajar a Odalis es presenciar una danza de precisión impecable. Sentada con absoluta naturalidad, eleva sus extremidades inferiores hacia la mesa de trabajo. Sus dedos del pie derecho sostienen con firmeza la base de lo que será un sombrero, mientras el izquierdo toma las "paticas" o hebras de fibra con una velocidad pasmosa.
"Mis productos están hechos a las patadas, pero con mucho amor y total garantía", afirma Odalis entre risas, adueñándose con picardía y orgullo de una expresión popular para definir la altísima calidad de sus diseños.
La complejidad de sus piezas varía según el trenzado. Dominando desde el tejido básico de 15 pares de fibras hasta el finísimo sombrero de 33 pares —cuya elaboración puede tomar semanas de extenuante concentración—, Odalis diseña ella misma carteras, billeteras, monederos y accesorios que hoy se venden en vitrinas nacionales e internacionales. Su labor la hizo acreedora del prestigioso Premio Cafam a la Mujer por su incansable liderazgo social a favor de los derechos de la población con discapacidad y las víctimas de la violencia.
El sueño de un techo propio
A pesar del reconocimiento corporativo y cultural, y de liderar una microempresa que en temporadas altas da empleo a miembros de su familia y comunidad, la vida diaria sigue siendo una batalla económica. Odalis continúa gestionando apoyos y donaciones de la ciudadanía para consolidar su más grande anhelo: construir una vivienda digna en su natal Córdoba para ella, su madre y su hija.
Artesanías Odalis es mucho más que un negocio de objetos decorativos. Es una trinchera cultural que mantiene vivo el legado Zenú en el frío centro bogotano, y el testimonio vivo de una mujer que, sin necesidad de brazos, ha logrado abrazar con fuerza el alma de todo un país.

