La voz de quienes cuidan

03.09.2026

Sostienen la vida y la dignidad de otros a costa de su propio bienestar, sin remuneración ni derechos garantizados. Desde los barrios populares de Colombia, los movimientos de cuidadoras y cuidadores exigen que su labor deje de ser vista como una obligación familiar privada y se reconozca como un pilar fundamental de la economía del país.

En los barrios populares y en los hogares donde la vida se sostiene con esfuerzo, miles de mujeres y hombres dedican sus días al cuidado de personas con discapacidad, adultos mayores o enfermos crónicos. Son los cuidadores invisibles, quienes sostienen la dignidad de otros sin recibir salario ni reconocimiento. En Colombia, este trabajo sigue siendo visto erróneamente como una responsabilidad familiar y afectiva privada, cuando en realidad es una labor social esencial que debería estar garantizada y protegida por el Estado.

El cuidado como justicia social

Desde los movimientos feministas y comunitarios se ha levantado una voz clara: el derecho al cuidado debe ser reconocido como parte fundamental de la justicia social. No se trata solo de aliviar la carga doméstica de manera interna, sino de transformar radicalmente la manera en que el país entiende el trabajo, la productividad y la solidaridad. Las redes de cuidadores, que hoy se organizan con fuerza en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín, ya no piden caridad; exigen seguridad social, formación técnica formal y apoyo económico directo que mitigue su vulnerabilidad.

Cuidar también es trabajar", dice Rosa, una mujer de 58 años que cuida a su hijo con discapacidad desde hace dos décadas. Su historia refleja la de miles de personas que sostienen la vida sin descanso, vacaciones ni jubilación, mientras las políticas públicas institucionales avanzan a un ritmo lento que no responde a las urgencias de los territorios.

Hacia una economía de la vida

La propuesta de una economía del cuidado busca redistribuir el tiempo y los recursos, reconociendo que el bienestar colectivo depende directamente de quienes cuidan. Reconocerlo y remunerarlo es el primer paso para avanzar hacia una sociedad más justa, donde la solidaridad de las bases comunitarias sea el centro de la economía nacional y no su margen olvidado.

El cuidado no puede seguir siendo invisible: es un acto político, una forma de resistencia y la expresión de amor más alta sobre la que se construye nuestro tejido social.


Por: Equipo de Comunicación


A que va ir por allá ¿a exponerse? Ganas de fregar, casi no llega ¿por qué se demoró tanto? No se puede quedar en la casa de su novio y si sale con él es aquí cerca al centro comercial o a comer algo, nunca se va a casar, ni que se le ocurra tener hijos. Son los comentarios y...

En este artículo del diario LR, he querido escribir sobre los proyectos de ley radicados a partir del 20 de julio de 2020, cuando empieza la legislatura, así como comentar los proyectos relacionados con la discapacidad que vienen en curso.

En estos momentos de movi­lización social recordamos nuestra marcha del 19 de Abril de 2017, donde personas con discapacidad fueron gaseadas por el Escuadrón Móvil Anti Distur­bios y vendidos por supuestos lí­deres de la población.

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